Joder.
No es así.
No es para nada como me lo imagine.
Que asco.
Es asqueroso.
¡Quítalo de mi vista, joder!
Huele mal, muy mal.
No me gusta.
¡He dicho que no me gusta!
¡QUÍTALO YA!
Me gustaría que fuese más blando.
Mucho más blando.
Como una gominola.
Sí, así sería perfecto.
Y que supiera también como una.
Dulce.
Eso es lo que le falta.
Dulce, muuuuuuuuuucho dulce.
Que te empalague de tal manera que hasta la saliva te de asco.
¡Ya te he dicho que lo quites de mi puta vista!
Y deja de llorar.
Te he dicho que dejes de llorar.
Me das dolor de cabeza.
¿Te imaginas que tus lágrimas fuesen también de gominola?
Me las bebería de una en una.
Tal vez podría comerte los ojos, ¿tú qué crees?
Los arrancaría con los dientes, y al morderlos sonarían como un CRACK.
Como un cascanueces.
Y después saldría el líquido de gominola, que serían tus lágrimas.
Y habría tal cantidad que se escurrirían de entre las comisuras de los labios.
¿Por qué sigue este despojo a mis pies?
¡OS HE DICHO QUE OS LO LLEVEIS!
Yo creía que un corazón sería mucho más blando, más suave, más tierno, y que olería bien.
Olería a mejillas de bebé.
Esto huele a basura.
Y encima las venas no se quitan fácilmente y sigue atado al cuerpo.
Me da mucho asco.
Se le ven las costillas.
Quitadlo de mi vista, joder.
Mis manos están tan pegajosas que me dan ganas de arrancármelas.
Igual alguien las ve y se las quiere comer.
¿Quieres comerme las manos?
Muérdemelas, no tengas miedo.
No es así.
No es para nada como me lo imagine.
Que asco.
Es asqueroso.
¡Quítalo de mi vista, joder!
Huele mal, muy mal.
No me gusta.
¡He dicho que no me gusta!
¡QUÍTALO YA!
Me gustaría que fuese más blando.
Mucho más blando.
Como una gominola.
Sí, así sería perfecto.
Y que supiera también como una.
Dulce.
Eso es lo que le falta.
Dulce, muuuuuuuuuucho dulce.
Que te empalague de tal manera que hasta la saliva te de asco.
¡Ya te he dicho que lo quites de mi puta vista!
Y deja de llorar.
Te he dicho que dejes de llorar.
Me das dolor de cabeza.
¿Te imaginas que tus lágrimas fuesen también de gominola?
Me las bebería de una en una.
Tal vez podría comerte los ojos, ¿tú qué crees?
Los arrancaría con los dientes, y al morderlos sonarían como un CRACK.
Como un cascanueces.
Y después saldría el líquido de gominola, que serían tus lágrimas.
Y habría tal cantidad que se escurrirían de entre las comisuras de los labios.
¿Por qué sigue este despojo a mis pies?
¡OS HE DICHO QUE OS LO LLEVEIS!
Yo creía que un corazón sería mucho más blando, más suave, más tierno, y que olería bien.
Olería a mejillas de bebé.
Esto huele a basura.
Y encima las venas no se quitan fácilmente y sigue atado al cuerpo.
Me da mucho asco.
Se le ven las costillas.
Quitadlo de mi vista, joder.
Mis manos están tan pegajosas que me dan ganas de arrancármelas.
Igual alguien las ve y se las quiere comer.
¿Quieres comerme las manos?
Muérdemelas, no tengas miedo.
¿No quieres? Pues peor para ti.
Si las mordieras, si te las comieras, de mis muñecas mutiladas saldrían unos tallos.
Con muuuuchas espinas.
Y serían rojos, de un rojo oscuro.
Y si los tocaras te quedarías pegado.
No, mejor.
Si las mordieras, si te las comieras, de mis muñecas mutiladas saldrían unos tallos.
Con muuuuchas espinas.
Y serían rojos, de un rojo oscuro.
Y si los tocaras te quedarías pegado.
No, mejor.
Cuando los tocaras, le saldría ácido de su madera, y tu piel
se caería a cachos, totalmente calcinada.
Pero no sería sólo un tallo espinoso, tendría flores.
Flores de colores.
De muuuuuchos colores.
Y serían venenosas.
¿Y mi corazón también es así de feo?
Que asco.
Quiero quitármelo.
Cada pálpito que da me produce arcadas.
¿Los corazones de la gente son tan horribles?
Deberían arrancárselos a todos.
Y hacer una pira con todos ellos, y después prenderles fuego, que se fundieran.
Y yo podría bañarme con su líquido funerario.
Seguro que huele mucho mejor que este corazón.
Yo quiero que huela a azúcar.
Como cuando entras a una pastelería, que el olor te da en la cara desde que abres la puerta, y la boca se te hace agua.
Igual.
Pero éste huele mal.
Y esta sangre no es líquida.
Es como chocolate espeso.
Y tiene grumos.
Y es pegajosa.
No me gusta.
¡LLEVAROS DE UNA PUTA VEZ ESTA MIERDA DE MIS PIES!
Tiradlo al agujero.
Al agujero de los agujeros.
Al agujero donde todos los demás agujeros son enterrados.
Y echad tierra encima.
Tierra dulce.
Así, el agujero que muera enterrado bajo su peso, puede chuparlo mientras se ahoga.
Pues abrid una franja en esa tierra y tirad a esta cosa ahí.
Y que se pudra.
Y que los gusanos se coman su putrefacta carne.
Porque no sabe a gominolas.
Si sus venas pudieran enrollarse y crear una pirueta, no habría acabado así.
Sería divertido hacer dulces con su cuerpo.
Pero si no huele bien, no puede saber bien.
Si su corazón sabe a muerte, su piel también.
Y la muerte no sabe bien.
Sabe a…
A…
A…
La muerte no sabe bien y punto.
Yo quiero un cuerpo que sepa a caramelo.
Si mi cuerpo supiera a caramelo me comería los pies.
Y las piernas.
Me comería las manos y todos sus deditos.
¿Tú sabes a caramelo?
¿A piruleta?
¿A algodón de azúcar?
¿A gominolas?
Si supieras así, ¿podría devorarte?
Me encantaría destrozar tu rostro, separar la cabeza de tu cuerpo, y comerme hasta cada centímetro de carne fresca que quedase expuesto.
Pero este de aquí…
¡QUÍTALO YA!
¡He dicho que no me gusta!
No me gusta.
Huele mal, muy mal.
¡Quítalo de mi vista, joder!
Es asqueroso.
Que asco.
No es para nada como me lo imagine.
No es así.
Joder.
Pero no sería sólo un tallo espinoso, tendría flores.
Flores de colores.
De muuuuuchos colores.
Y serían venenosas.
¿Y mi corazón también es así de feo?
Que asco.
Quiero quitármelo.
Cada pálpito que da me produce arcadas.
¿Los corazones de la gente son tan horribles?
Deberían arrancárselos a todos.
Y hacer una pira con todos ellos, y después prenderles fuego, que se fundieran.
Y yo podría bañarme con su líquido funerario.
Seguro que huele mucho mejor que este corazón.
Yo quiero que huela a azúcar.
Como cuando entras a una pastelería, que el olor te da en la cara desde que abres la puerta, y la boca se te hace agua.
Igual.
Pero éste huele mal.
Y esta sangre no es líquida.
Es como chocolate espeso.
Y tiene grumos.
Y es pegajosa.
No me gusta.
¡LLEVAROS DE UNA PUTA VEZ ESTA MIERDA DE MIS PIES!
Tiradlo al agujero.
Al agujero de los agujeros.
Al agujero donde todos los demás agujeros son enterrados.
Y echad tierra encima.
Tierra dulce.
Así, el agujero que muera enterrado bajo su peso, puede chuparlo mientras se ahoga.
Pues abrid una franja en esa tierra y tirad a esta cosa ahí.
Y que se pudra.
Y que los gusanos se coman su putrefacta carne.
Porque no sabe a gominolas.
Si sus venas pudieran enrollarse y crear una pirueta, no habría acabado así.
Sería divertido hacer dulces con su cuerpo.
Pero si no huele bien, no puede saber bien.
Si su corazón sabe a muerte, su piel también.
Y la muerte no sabe bien.
Sabe a…
A…
A…
La muerte no sabe bien y punto.
Yo quiero un cuerpo que sepa a caramelo.
Si mi cuerpo supiera a caramelo me comería los pies.
Y las piernas.
Me comería las manos y todos sus deditos.
¿Tú sabes a caramelo?
¿A piruleta?
¿A algodón de azúcar?
¿A gominolas?
Si supieras así, ¿podría devorarte?
Me encantaría destrozar tu rostro, separar la cabeza de tu cuerpo, y comerme hasta cada centímetro de carne fresca que quedase expuesto.
Pero este de aquí…
¡QUÍTALO YA!
¡He dicho que no me gusta!
No me gusta.
Huele mal, muy mal.
¡Quítalo de mi vista, joder!
Es asqueroso.
Que asco.
No es para nada como me lo imagine.
No es así.
Joder.
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